Hablemos del Cambio: Abordando Problemas con la Pareja Romántica

the word be the change spelled out with scrabbles

Foto por Thomas Oxford en Unsplash

“La gente dice: ese ya no cambia, así nació, así se queda.” Yo digo: Yo trabajo con el cambio. Creo en el cambio. Le apuesto al cambio.

Y no solo por mi profesión como psicóloga, sino porque la vida me ha cambiado a la fuerza y a conciencia muchas veces.

brown wooden blocks on white surface

Foto por Brett Jordan en Unsplash

Con el tiempo he notado algo incómodo: Muchas de las cosas que les he dicho a mis amigos o a mi familia, han sido mensajes míos… para mí. Si, a veces lo que digo al otro no se queda en el otro, se regresa a mí en eco, desde mi propia voz, y ahí entendí algo difícil de aceptar: en ocasiones, eso que insisto que el otro debe cambiar, es justo lo que yo no he querido mover en mí. Exigir, demandar, señalar… a veces es una forma elegante de evitar el propio cambio, claramente, no todo lo que decimos tiene ese peso o intención, sin embargo, cuando una frase sale cargada de fuerza, cuando vuelve una y otra vez, suele estar conectada con una necesidad muy propia.

Y luego aparecen las resistencias, con un grito súbito, llevándonos nuevamente al camino de la comodidad, porque cambiar no cuesta solo porque implique esfuerzo, cuesta porque mueve identidad, porque cuestiona aprendizajes familiares, porque pone en jaque vínculos, porque nos obliga a reconocer que quizá no lo estamos haciendo tan bien como creíamos. Cambiar también duele porque implica perder algo: personas, versiones, seguridades, lugares conocidos.

Y sí, a veces el dolor se vuelve un lugar cómodo, no porque sea bueno, sino porque es familiar, es conocido, y lo conocido para nosotros es sinónimo de seguro, por eso el caos puede convertirse en hogar, por eso sostenemos relaciones, hábitos y pensamientos que nos lastiman, no por ignorancia, sino por miedo a lo desconocido. A veces es una pareja violenta por miedo a la soledad, o un trabajo que drena porque “da estabilidad”, o una forma de vincularnos heredada que nunca cuestionamos porque de hacerlo, nos llevaría a los caminos de la responsabilidad propia.

Entonces la pregunta no es solo “¿quiero cambiar?” Será necesario transitar a la incomodidad de preguntas como: ¿Qué estoy sosteniendo al no cambiar? ¿Estoy dispuestx a incomodarme para encontrarme, o prefiero quedarme donde ya sé sufrir?

El cambio no tiene recetas mágicas, cada quien va encontrando sus propios recursos, entendiendo además que no todo lo que los demás nos piden modificar merece ser cambiado, ten seguro que habrá personas que quieran que regreses a versiones tuyas que eran más cómodas para ellos, pero no para ti.

El cambio abre puertas hacia lo desconocido, estás listo para verte en nuevas versiones o quieres conservar la misma por comodidad.

Te dejo una acción para esta semana:

Solo observa:

¿Qué malestar aparece con frecuencia en tu vida o en tus relaciones?

¿Qué cosas criticas en otros que te activan negativamente?

a scrabble of scrabble letters spelling my journey

Foto por Daman IAm en Unsplash

¿Es algo que otros te señalan repetidamente?

two cards with letters on wooden surface

Foto por Matt Artz en Unsplash

¿Y qué miedo aparece cuando imaginas cambiarlo?


Acerca del Experto

Soy psicóloga y acompaño en el tránsito de la incomodidad a través de generación de nuevos aprendizajes que movilicen al cambio, un laboratorio personal de reestructuración mental para adultos y adolescentes.
Ver todos los artículos