Bienvenido el caos

silhouette of standing man on seashore during daytime

Foto por First name Last name en Unsplash

No todo caos se ve desde afuera.

A veces aparece en pensamientos antes de dormir, en decisiones que no terminan de tomar forma o en esa sensación silenciosa de no saber exactamente hacia dónde va tu vida.

a man sitting on top of a rock next to the ocean

Foto por Matt Busse en Unsplash

A lo largo del tiempo he entendido que existen distintos tipos de caos.

Hay algunos que son escandalosos y nos obligan a tomar decisiones radicales: terminar relaciones, renunciar a un trabajo, cambiar algo de nosotros mismos que nos genera sufrimiento.

Pero también hay caos más silenciosos.

Los que se mueven dentro de la mente.

Esos que aparecen cuando el día termina y la mente empieza a revisar todo lo que aún no está resuelto.


Durante mucho tiempo intenté combatirlos.

Últimamente he decidido hacer algo distinto: escucharlos.


En ese proceso he descubierto algo importante.

El cerebro necesita orden.

Necesita patrones.

Necesita pequeñas coherencias diarias.


Por eso muchas veces sentimos ansiedad cuando percibimos que no hicimos lo suficiente o cuando queremos resolver demasiadas cosas al mismo tiempo.

En mi caso empecé con algo pequeño: cada vez que cumplo una meta del día, me celebro.

Puede parecer simple, pero aprender a cumplirse a uno mismo no siempre es fácil.

Muchos crecimos en entornos donde la prioridad era cumplir hacia afuera. Donde las rutinas, los hábitos o el orden interno no eran parte del aprendizaje.


Y llega un momento en la vida en el que entendemos algo importante:

ya no podemos seguir responsabilizando únicamente a nuestra historia por lo que somos.


En algún punto nos corresponde hacernos cargo de nosotros mismos.

Porque estar en caos muchas veces significa estar en desorden:

mental

emocional

relacional

personal

Y ese desorden suele aparecer cuando acumulamos demasiadas emociones, historias o pensamientos que nunca hemos procesado.

Tal vez el caos no sea solo un problema.

Tal vez sea una señal.

Una puerta que se abre cuando lo que llevamos dentro ya no cabe más en silencio.


Escucharlo puede ser incómodo.

Pero también puede ser el inicio de una reorganización profunda.


Tal vez el caos no llegó para arruinar tu vida.

Tal vez llegó para mostrarte que ya no puedes seguir viviendo como antes.


Hoy te dejo una pregunta:

¿Qué mensaje te está trayendo el caos en este momento de tu vida?No todo caos se ve desde afuera.

A veces aparece en pensamientos antes de dormir, en decisiones que no terminan de tomar forma o en esa sensación silenciosa de no saber exactamente hacia dónde va tu vida.

A lo largo del tiempo he entendido que existen distintos tipos de caos.

Hay algunos que son escandalosos y nos obligan a tomar decisiones radicales: terminar relaciones, renunciar a un trabajo, cambiar algo de nosotros mismos que nos genera sufrimiento.

Pero también hay caos más silenciosos.

Los que se mueven dentro de la mente.

Esos que aparecen cuando el día termina y la mente empieza a revisar todo lo que aún no está resuelto.


Durante mucho tiempo intenté combatirlos.

Últimamente he decidido hacer algo distinto: escucharlos.


En ese proceso he descubierto algo importante.

El cerebro necesita orden.

Necesita patrones.

Necesita pequeñas coherencias diarias.


Por eso muchas veces sentimos ansiedad cuando percibimos que no hicimos lo suficiente o cuando queremos resolver demasiadas cosas al mismo tiempo.

En mi caso empecé con algo pequeño: cada vez que cumplo una meta del día, me celebro.

Puede parecer simple, pero aprender a cumplirse a uno mismo no siempre es fácil.

Muchos crecimos en entornos donde la prioridad era cumplir hacia afuera. Donde las rutinas, los hábitos o el orden interno no eran parte del aprendizaje.


Y llega un momento en la vida en el que entendemos algo importante:

ya no podemos seguir responsabilizando únicamente a nuestra historia por lo que somos.


En algún punto nos corresponde hacernos cargo de nosotros mismos.

Porque estar en caos muchas veces significa estar en desorden:

mental

emocional

relacional

personal

Y ese desorden suele aparecer cuando acumulamos demasiadas emociones, historias o pensamientos que nunca hemos procesado.

Tal vez el caos no sea solo un problema.

Tal vez sea una señal.

Una puerta que se abre cuando lo que llevamos dentro ya no cabe más en silencio.


Escucharlo puede ser incómodo.

Pero también puede ser el inicio de una reorganización profunda.


Tal vez el caos no llegó para arruinar tu vida.

Tal vez llegó para mostrarte que ya no puedes seguir viviendo como antes.


a person jumping into the air on a beach

Foto por gau xam en Unsplash

Hoy te dejo una pregunta:

woman in black long sleeve shirt and blue denim jeans standing on brown rock formation during

Foto por Donald Giannatti en Unsplash

¿Qué mensaje te está trayendo el caos en este momento de tu vida?


Acerca del Experto

Soy psicóloga y acompaño en el tránsito de la incomodidad a través de generación de nuevos aprendizajes que movilicen al cambio, un laboratorio personal de reestructuración mental para adultos y adolescentes.
Ver todos los artículos